Archivado en: Comunicación, Redes sociales | Etiquetas: Ciberdemocracia, Comunicación, facebook, Redes sociales
Marchando otra de redes sociales… ¡Oído cocina! Parece que, como ocurre con “el tema de la crisis” en los taxis, no hay otra cosa de la que hablar en los blogs de comunicación. Pero creo que no tenemos más remedio porque es el Menú del Día, más bien de cada día en nuestro trabajo.
Con esta nueva entrada de la Hormiguita de Magnum no pretendo volver a destacar las múltiples posibilidades que brinda el mundo de las redes sociales a la comunicación corporativa, que son innegables, sino ir más allá y analizar, aunque sea en unas líneas, por qué la entrada o no en este espacio debe estar muy pensada y dentro de una estrategia global y planificada.
El error, muy extendido, es que hay que estar en las redes sociales, sí o sí. Hay que tener cuidado. No por el simple hecho de estar en una red tu reputación mejora. Es de cajón o más bien de lógica del señor Perogrullo. Una de las máximas de la comunicación es que hay que controlar en la medida de lo posible las vías de escape (aunque siempre viene bien dejar alguna libre, pero a conciencia, si se me permite el consejo).
En la estrategia de Comunicación 2.0, en primer lugar debes saber dónde te metes y a qué te enfrentas e invertir sobre todo tiempo y cabeza, más que dinero, porque si no se vuelve contra ti. Y como casi siempre, la vuelta atrás siempre llega tarde.
La reputación es un arma de doble filo, la exposición pública a la que se enfrenta una empresa en el Facebook o en cualquier otra red, trae consigo las inevitables distorsiones si no se sabe lo que se quiere o no se le dedica la atención necesaria para ser dueño de tu imagen (qué buen tópico, falso por otro lado, porque hoy más que nunca nuestra imagen pertenece al éter). En definitiva, hay que ser consciente de los riesgos de la ciber democracia, ya que te expones a la plaza pública de la Red sin profiláctico alguno. No obstante, intentar ponerlo es aún más contraproducente.
Se debe estar. Y saber estar…
por Alfonso Pérez-Ventana
Archivado en: Humor, Internet, Redes sociales | Etiquetas: facebook, Humor, Internet, Redes sociales
Lo estábamos esperando, echábamos de menos que el mundo de la canción, tan pegado a la realidad, no dedicase un hit a la red social Facebook. El colombiano Esteman ha saltado a la fama (no sabemos si efímera) con su divertido tema: “No te metas a mi Facebook”. Más de uno que lo escuche se sentirá identificado con las situaciones a las que pone música, espero que no con tan peculiar coreografía…
por Alfonso Pérez-Ventana
Archivado en: Comunicación, Redes sociales, Web 2.0 | Etiquetas: amazon, Comunicación, Redes sociales, twitter, Web 2.0
Que las redes sociales son una herramienta de trabajo para las empresas y una porción del mercado hacia la que volver la vista no lo discute, a estas alturas, prácticamente nadie. Que además pueden pasar de ser un poderoso aliado a una de tus peores pesadillas lo saben muy bien, desde hace un par de semanas, los dirigentes de Amazon que de la noche a la mañana y ante lo que calificaron posteriormente de “error interno” vieron desaparecer de sus listados ciertos libros de temática homosexual, generando casi de inmediato una ola creciente de comentarios y quejas que recorrió la blogosfera y Twitter.
Si Amazon tiene o no razón en sus disculpas no es lo que me interesa comentar en este post. Por el contrario, la fuerza y la rapidez con las que la Web 2.0 es capaz de transmitir las denuncias de sus usuarios sí me parece un motivo de reflexión. No cabe duda de que las posibilidades de comunicación que nos brindan las redes sociales superan todo lo descubierto hasta ahora, abriendo camino a una nueva sociedad en la que todas las voces serán más fácilmente escuchadas. A las empresas se les impone por tanto concienciarse definitivamente de que la forma de atender al público ha cambiado, y de que sus clientes son ahora en muchos casos (y cada vez más) usuarios bien informados en contacto directo unos con otros. ¿Cómo actuar, pues, cuando un fallo o una acción premeditada generen un feedback negativo hacia la marca? Desde aquí me atrevería a sugerir algunas medidas.
1. Sondear la Web 2.0: ninguna empresa que quiera beneficiarse del uso de los blogs y las redes sociales puede utilizarlos sin estar al tanto de los temas que se tratan en ellos y de cómo interactúan sus usuarios. Mantenerse informado es una forma de que, cuando llegue el error, seamos capaces de prevenir ciertas reacciones y comenzar a trabajar en su solución adoptando las medidas de comunicación más correctas y eficientes.
2. Participar en la comunidad: estar informado de lo que se cuece es imprescindible, pero además no vendría nada mal situarse junto al cliente y tratar de entenderlo en el día a día. No se trata de obcecarse con el propósito de vender, vender y vender, sino de utilizar los medios al alcance de cada empresa para escuchar a sus clientes más fieles y a los que pueden llegar a serlo, pero también (y lo que es más importante) a aquellos otros que no son devotos de nuestra marca y, por tanto, nos ofrecerán con sus críticas muchas posibilidades de mejorar en lo que hacemos.
3. Analizar el impacto: si a pesar de lo anterior la empresa comete un fallo en un momento determinado, o un cliente insatisfecho logra crear polémica en torno a una acción, producto o servicio, habiendo hecho los deberes en el seguimiento de la blogosfera y las redes sociales será capaz, al menos, de conocer en cierta medida el alcance de sus daños. Llegar a saber hasta dónde se extiende la ola de comentarios negativos y sus fundamentos será muy útil para ejercer posteriormente las correcciones oportunas.
4. Dar una respuesta rápida: muy, muy rápida. Eso no significa que haya que decir cualquier cosa para salir del paso. Todo lo contrario. Conviene analizar la situación, identificar el foco de la crisis y estudiar cuál es el verdadero origen del descontento que se ha causado alrededor de la marca con el objetivo de ofrecer una explicación lógica y convincente. Pero hay que hacerlo en un tiempo récord. El principal problema de Amazon en lo ocurrido hace un par de semanas es que su respuesta fue tardía y más que dudosa, lo cual contribuyó a generar aún más incertidumbre y, por tanto, mayores críticas en la web.
5. Reconocer los propios errores: si nos hemos equivocado… nos hemos equivocado. Y punto. Las empresas no son perfectas, entre otras cosas porque están dirigidas por personas y las personas cometen errores a menudo. Intentar tirar “palante” con lo que sea simplemente por miedo a reconocer un fallo significa automáticamente cometer uno aún más grande, que puede tener consecuencias garrafales para la imagen de marca entre otras cosas porque transmite una sensación de soberbia, ineptitud y cerrazón. Un cóctel que difícilmente van a digerir bien los usuarios de la Web 2.0, que esperan todo lo contrario de nosotros.
6. Resolver la situación: hemos sondeado la web, participamos a menudo en ella, conocemos el impacto negativo que ha generado determinada acción y hemos respondido rápida y eficazmente en primer término reconociendo nuestro error, si lo hubiera. Ahora queda solucionarlo adoptando las medidas necesarias para demostrar no que queremos salir del paso, sino que realmente estamos comprometidos a mejorar nuestras actividades basándonos en la opinión generada.
7. Ofrecer un feedback positivo: en la Web 2.0 es donde empezó todo, y ahí donde debe acabar. Demostrar ahora que hemos aprendido de nuestro fallo o que hemos sabido escuchar a nuestros clientes para mejorar una determinada línea de trabajo será una acción positiva de la que sacaremos beneficio. Como dijimos al principio, las redes sociales y los blogs pueden ser tan perjudiciales como beneficiosos para la imagen corporativa. Del uso que les demos y de nuestra capacidad de entender a sus usuarios dependerá que se conviertan en lo uno o lo otro.
por Fernando De los Ríos
Archivado en: Marketing y publicidad, Redes sociales | Etiquetas: facebook, marketing, myspace, publicidad, Redes sociales, tuenti, Web 2.0
Que las redes sociales están de moda es algo que ya nadie puede negar. La Web 2.0 ha supuesto una revolución tanto en el tipo de contenidos como en la forma de interactuar con ellos, y el fenómeno iniciado por las ya archiconocidas MySpace, Facebook o Tuenti ha venido para quedarse. Y no sólo eso. Es que en realidad está arrasando.
Según el último estudio de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) más del 50% de los internautas españoles poseen perfiles en alguna red social, siendo Facebook y Tuenti las que se llevan la palma en nuestro país. No debe extrañarnos por tanto que ambas hayan pasado, en poco más de un año, de ocupar los puestos 72 y 159 del ranking de páginas web a entrar en el “top ten” del surfeo digital, aupándose a las posiciones octava y décima respectivamente. Son muchos escalones los que han trepado en Internet…
Compartir aficiones, fotografías o videos; hacer nuevos amigos o mantener la relación con los que ya tenemos; estar informado sobre eventos privados, fiestas y celebraciones; realizar contactos laborales e intercambiar experiencias de negocio… Son sólo algunas de las razones esgrimidas por el usuario “veterano” de cualquiera de estas redes, que según el mismo estudio las utiliza a diario y representa casi el 15% de los que mantienen vivo un perfil, accediendo a él no sólo a través del ordenador sino incorporando además nuevos elementos de conexión, como teléfonos móviles, videoconsolas o PDAs.
¿Seguirán por tanto, y como apuntan las perspectivas, creciendo estas aplicaciones? ¿Qué otras opciones se lanzarán a ofrecer en un futuro próximo? Por el momento ya podemos leer que Facebook aspira a dar un paso más allá, convirtiéndose en toda una central de medios capaz de permitir a sus usuarios la actualización de contenidos a través de páginas de terceros, acceder a opciones u opiniones de compra, valorar la publicación de anuncios y marcas e, incluso, gestionar el intercambio de información entre la propia plataforma y los dispositivos móviles, complementando de este modo nuestra agenda telefónica y nuestra lista de amigos.
Sin duda todo un variado ramo de opciones interesantes de cara al usuario y, por supuesto, también para las empresas, que contarán con un feedback directo sobre su publicidad y, si no vigilamos las medidas de privacidad, también con nuevas posibilidades de acceso a nuestros datos. Porque al fin y al cabo, y pese a lo útil o divertido de las redes sociales, no todo es de color de rosa…
por Fernando De los Ríos
Archivado en: Comunicación, NTIC, Redes sociales | Etiquetas: facebook, myspace, nuevos medios, Redes sociales, tuenti
Tengo sobre mi mesa infinidad de recortes de prensa del fin de semana con reportajes en profundidad sobre el peligro de las llamadas redes sociales para los menores. Es impresionante el debate generado en las últimas semanas en torno a la dudosa protección de la intimidad de los adolescentes en estas páginas de Internet.
Lo curioso es que los mismos medios que han alertado de este peligro, han sido los primeros en tirar de fotos del Tuenti para ilustrar con imágenes privadas el desgraciado episodio sin resolver de la desaparición de Marta del Castillo. No han hecho más que multiplicar los efectos de esa supuesta “violación” de la intimidad y han presentado una imagen de la menor que quizás sus padres no querían guardar en el álbum de su memoria…
También es curioso como, en los últimos tiempos, el auge de adhesiones a estas redes ha ido en paralelo a su “demonización”. Según una información del diario El Mundo de ayer lunes 23 de febrero, España es el segundo país europeo en participación en redes sociales, por detrás de Reino Unido. Al menos 13 millones de españoles están conectados a Tuenti, MySpace o Facebook. Todo el mundo lo critica pero nadie se da de baja…
Este debate ha evidenciado también la brecha digital entre padres e hijos. La nueva generación digital ha encontrado el campo libre para sus flirteos adolescentes sin que los padres sepan controlar la exposición de sus hijos a los peligros del anonimato en Internet.
Más allá de las relaciones sociales para grandes y pequeños, lo que no hay duda es que las redes sociales son una poderosa herramienta de comunicación, herramienta, no arma. Como siempre, el problema es el uso que se haga de las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías (que cada vez son menos nuevas). Quien no quiere ser visto y sabe cómo hacerlo, está libre de peligro.
Las empresas han descubierto un nuevo escenario donde posicionar sus intereses corporativos. Estas redes se han incorporado a los que se conoce como “nuevos medios”. No son la panacea, pero dentro de una estrategia bien pensada, que combine canales y públicos variados, pueden dar resultados sorprendentes.
Parece que estamos asistiendo a una revolución dentro de la revolución digital a la que no le vemos el final. Primero fueron los medios de comunicación digitales, que trajeron la inmediatez y multiplicaron los portavoces. Ahora, con las redes sociales, sabemos quién es quién, sus gustos y costumbres. Unos patrones personales cuyos usos comerciales sí que no están del todo claro.
En fin, no todo es tan malo como nos lo pintan. Pero, como suele pasar en el mundo de la comunicación, creemos que la solución es matar al mensajero…
Por Alfonso Pérez-Ventana